martes, noviembre 24

Poco a poco me ahogo en mi propio veneno de víbora, y me convierto en lo que siempre he odiado.

viernes, noviembre 6

Diametral

Me vino por la espalda un pájaro halófilo, quería patearme los pies. Yo le pateé las plumas, pero no le dolía. Mejor.

Mirando a Miranda pensé que mirarte a ti es mucho mejor que mirar a Miranda. Era myrística y alcohólica. Y fea.





Yo respiré una cebra un día cuando comía una sopa de cortinas. ¿Que cómo es la sopa de cortinas? De colores. Cada día de un color. Hay muchas cortinas que dejaron de servir cuando se acabó aquella maldita luz.
Tenue y pirética, triste y frenética, así soy yo.
Lenta y ocre, repugnante y mediocre, así soy yo.
Verde y gris, amarillo y anís, así soy yo.
Música estridente, obsesa reticente, así soy yo.




Yo soy así.



jueves, noviembre 5

Micotoxicosis



La pequeña Lily me miró con esas bolsas desdeñosas que tenía por ojos. Salió una especie de halo de cada poro de su decepcionante cara. Y yo, a pesar de todo, la quería. Me tocó con esas uñas salpicadas de esmalte ácido. Yo la quería. Me maullaba a cada minuto, me bufaba, me decía que el infinito estaba entre mis piernas. La pequeña Lily tenía un cuerpo pequeño, cocinado en una olla a presión. Sus ojos estaban vacíos. Antes eran vivos, fragantes, frenéticos. Supongo que ahora está más preocupada de mirar su hipocampo. Pero yo la quería y la quería tanto que no pude evitar sacarle los ojos, que dejara de ver, que olvidara el infierno.
Yo la quiero.